Un equipo de bombeo es un transformador de energía, ya que recibe la energía mecánica que genera un fluido en forma de presión, de posición o de velocidad, y la convierte en energía eléctrica.

Las bombas centrífugas funcionan precisamente para este fin, mediante un rodete que produce una carga de presión por la rotación del mismo dentro de una cubierta. El diseño de este rodete es precisamente el que determina la funcionalidad de la bomba en cuestión, dividiéndose en tres tipos:

Tipo radial

Este rodete envía por una fuerza centrífuga, el flujo del fluido en dirección radial hacia la periferia de aquel. La carga de velocidad es convertida a carga de presión en la descarga de la bomba. Por lo general, los alabes (aletas) de estos rodetes están curvados hacia atrás. El rodete radial ha sido el tipo más comúnmente usado.

Flujo axial o tipo hélice

Casi toda la carga producida por este rodete es debida a la acción de empuje de las aletas. El fluido entra y sale del rodete en dirección axial o casi axial.

Flujo mixto

La carga se desarrolla con un rodete delgado, en parte por fuerza centrífuga y en parte por el empuje de las aletas que son de curva doble o en forma de hélice, de tal forma que la descarga es una combinación de flujo axial y radial.

Ventajas principales de las bombas centrífugas

Las bombas centrífugas son muy versátiles en sus capacidades y presiones. Algunas de sus ventajas son:

  • Son más económicas que las bombas de émbolo equivalente.
  • Caudal constante.
  • Presión uniforme.
  • Sencillez de construcción.
  • Tamaño reducido.
  • Bajo mantenimiento.
  • Flexibilidad de regulación.
  • Vida útil prolongada.
  • No tienen movimientos alternativos.

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